Crítica

Opiniones de críticos, escritores y periodistas

Miguel Angel de Rus se situó en la viejísima y muy digna senda de los Juvenal -el crítico de la Roma corrupta, vapuleador de la degradación de la moral y las costumbres- y Quevedo, el gran satirizador,nada menos. Nuestro de Rus, de profesión sus irreverencias, halla nuevas expresiones de inhumanidad en unos cuantos llamados valores modernos, la velocidad, el liberalismo, el dinero como dios potentísimo y la deshumanización creciente. De Rus, pretende también, o sobre todo, ser un profeta de los de antes, aquellos que se mesaban los cabellos -y de ahí que se los deje largos y mesables-. Es un tanto iluminado este de Rus que denuncia y fustiga el que haya un peculiar y variable criterio moral para los poderosos y quienes les rodean y otro mucho más estricto, para el pueblo. De Rus, saldría con gusto con látigo al templo de los mercachifles, o se pondría en lo alto de una columna en pleno desierto a vociferar los males que nos aguardan si nuestro corazón sigue endureciéndose. ¿Ven como tiene algo de profeta airado, enfadadísimo, de profeta lanzallamas, desgreñado, este elegantísimo dandy? José Cavero. Periodista. Radio Intereconomía / Intereconomía TV
NOVELAS
Dinero, mentiras y realismo sucio
Luis Alberto de Cuenca (Secretario de Estado de Cultura) "Deliciosamente entretenido (...) capta el interés del lector de una manera poderosa, tiene una enorme intención moral, pero además es tremendamente ligero. Y decir que es ligero es un elogio, una cualidad superior."

Manuel Gutíerrez Aragón, cineasta: "Dinero, Mentiras y realismo sucio es un será un pequeño o un gran clásico de la nueva literatura, pero es indudable que será un clásico" (...) "Paródico y lleno de perlas"
Paul Naschy, cineasta: "Este extraordinario libro me ha recordado por su pegada a un combate de boxeo."
El País: "De Rus parodia con éxito la cultura norteamericana en su cuarta novela (...) De Cuenca calificó el libro de De Rus de deliciosamente entretenido".
ABC: Es un ataque a la cultura hegemónica en la actualidad, la del imperio norteamericano.
ABC Cultural: "De Rus se ha llevado siempre bien con la crítica (...) Se presenta como una descarada crítica al imperialismo yanqui".
Tribuna : "De Rus traza un enloquecido y divertido retrato de la sociedad americana(...) Con un lenguaje directo, corrosivo y gamberro."
Tiempo: "Esta es su cuarta novela. Humor, atrevimiento y cierta dosis de mala leche son los materiales de una carrera que promete"
Alerta: Luis Alberto de Cuenca, Manuel Gutíerrez Aragón y Paul Naschy alabaron el acierto de abordar de forma satírica y divertida una crítica como la que desarrolla de Rus en Dinero, mentiras y reralismo sucio, de una cultura que no pertenece sólo a EEUU, sino que en la sociedad de la globalización, alcanza a todo el planeta.


Europa se hunde
Antonio López del Moral , escritor: “Europa se hunde, de Rus, qué razón tenías, Europa no es nada más que el hermano pequeño del otro, el del sombrero y las botas, Europa, hamburguesa de imitación, sucursal de la gran franquicia, establecimiento autorizado Levi's, Europa como ausencia.”
Diario 16. Antonio López del Moral "resulta gratificante encontrar autores con este desparpajo y este saber hacer. De Rus carga las tintas hacia el lado del sarcasmo en un blanco y negro que recuerda a ciertos cineastas españoles expertos en el esperpento.
Manuel Gutíerrez Aragón, cineasta: "Cuando Miguel Angel de Rus escribió Europa se hunde el título podía parecer exagerado, pero ahora vemos que se está cumpliendo."
Javier Memba, El Mundo:El deseo de querer dejar constancia de lo visto llevó a Migeul Angel de Rus a la escritura (...) Tiene una irrefrenable propensión a las letras que marca toda su vida. (...) De Rus escribe básicamente sobre la ciudad y todo lo que ella conlleva: la soledad, la locura y el deseo de huida. A todo ello hay que sumarle una fuerte dosis de ironía y otro tanto de sarcasmo."
Antonio Lorenzo, La Gaceta de los Negocios: "Rebosa fuerza y talento. Fresco, correcto y con la sabia habilidad que sólo tienen los cronistas más avezados del oficio. Su forma de escribir engatusa con picardía."
Elia Fernández, Diario 16: "Calificado como el último autor valleinclanesco de España. Con Europa se hunde continúa su línea crítica."
Juan Carlos Rodríguez, La Vanguardia: "Entre sus principios 'la prisa mata' todo lo contrario de los que hoy preocupa a los escritores jóvenes."
Diario 16, redacción: "Relata con ironía las aventuras de un muchacho marroquí, inmigrante ilegal, que llega a España convencido de que va a encontrar el paraíso."
Sonia Aparicio, Expansión: "Provocativo y nada convencional".
Luis Estepa, Diario 16: "La socarronería de Said convierte el aprendizaje en una sátira de muchas caretas superpuestas y en una interrogaciçón sobre nosotros mismos".

Bäsle, mi sangre, mi alma
Juan Manuel González, escritor y crítico: "Bäsle, mi sangre, mi alma es una pequeña joya literaria, una obra de orfebrería de gran valor, que está destinada a perdurar por su capacidad para describir los resortes que mueven el destino humano. (...) De Rus describe la relación amorosa de Mozart con su prima Maria Thekla. Una relación olvidada por los biógrafos del músico, que evidencia el infierno que pasó Mozart en vida al perder el amor de su vida para acabar casándose con una mujer casquivana. Es una reflexión sobre el azar, sobre el destino y sobre esas fuerzas anónimas que actúan sobre el artista. (...)  "llena de sugerencias y de matices que tiene un valor especial, ofrecer en pocas páginas una imagen de la vida del autor, de su época y hacer un paralelismo con la nuestra, manteniendo en vilo la atención del lector página a página".
José Luis Alonso de Santos, dramaturgo: La obra de De Rus "es pura literatura, la palabra predomina sobre la acción, es un reto arriesgado"
El Mundo: La relación de juventud entre Mozart y su prima Maria Thekla ha sido rescatada por Miguel Ángel de Rus de una serie de cartas entre ambos en un libro de poco más de 100 páginas. El autor explica que la mayoría de los biógrafos del compositor de Salzburgo han ocultado este amor, que Mozart tuvo que dejar para casarse con Constance, la mujer "casquivana", "que se dejaba medir la pierna en público", según le reprochaba su marido en una misiva.
La Razón: "es una reflexión sobre el azar, el destino, sobre las fuerzas anónimas que actúan sobreel artista. Es una obra llena de sugerencias."
Fernando Manfredi, El País: La mayoría de los biógrafos han centrado los devaneos amoroso de Mozart en las dos hermanas Weber: Aloysia, que lo dejó plantado y Constanza que se casó con él pero que decididamente no lo amaba aunque lo quería. En realidad el músico vivió una encendida relación amorosa con su prima a la que apodaba Bäsle (conejito) y con la que mantuvo una profusa correspondencia, además de mantener al menos otro amor con una mujer casada, hecho que le fue duramente reprochado por su padre Leopold. (...) El tema es analizado en un libro que acaba de editarse en España y que se denomina Basle, mi sangre, mi alma, una documentada investigación que sobre el secreto romance realiza el escritor Miguel Angel Rus.
Lukor: De Rus muestra en esta novela un Mozart muy distinto del que nos ha presentado el cine.
Rubén Castillo: "Meticuloso como un relojero, reflexivo como un tasador de almas y perspicaz como un detective cinematográfico, el narrador disecciona las cartas que se conservan de Mozart (públicas y privadas) para darnos un retrato fiel de su vida emocional." (...) "Una lectura fresca, sorprendente y distinta."
Cristina Monteoliva: corta pero intensa novela para descubrirlo, en esta obra tan interesante como reveladora en la que tan bien son utilizados los recursos narrativos (narración en forma de novela, ensayo un tanto subjetivo y las cartas de Mozart a su prima y otros familiares) por parte de su autor, Miguel Ángel de Rus. (...) todas estas incognitas que dejan tras su muerte, este halo de misterio, dan siempre lugar a buenas obras literarias, como Bäsle, mi sangre, mi alma.
Eduardo Campos, crítico: "En “Bäsle, mi sangre, mi alma” Miguel Angel de Rus narra con maestría la historia de amor de juventud vivida por Mozart y su prima Maria Thekla. Un amor imposible y prohibido que le marcaría para toda la vida. (...) Miguel Angel de Rus, uno de los escritores más vanguardistas e innovadores de la actualidad, se atreve con todos y reescribe la vida del músico; con un estilo epistolar e innumerables anécdotas y datos, la correspondencia entre Mozart, su padre y María nos hablan de los sentimientos puros y a veces impuros de un joven que vagaba por Europa y que despertaba recelos allí donde mostraba su genio. El autor plantea múltiples interrogantes sobre su posible paternidad, su comportamiento sexual, los amores incestuosos… en definitiva facetas de un Mozart desconocido hasta ahora y que la historia e intereses familiares se han encargado de modificar. Miguel Angel de Rus es un escritor curtido en mil batallas; no son batallas reverterianas, sino más bien valleinclanianas o borgianas si me lo permite. Tiene una gran capacidad de mezclar su profundas raíces culturales, que lo convierten en un clásico, con sus innovadoras formas expresivas. La cantidad y calidad de sus obras le llevan a enfrentarse y experimentar con éxito nuevas formas literarias. Su prosa nos muestra literatura pura sin dejarse perder en los vericuetos de la historia. Pocos autores reflejan con ese estilo epistolar donde debe concentrarse en cada carta los sentimientos de sus protagonistas y donde estos deben evolucionar en compartimentos estancos. Además lo mezcla con el género histórico de manera excepcional, adaptando el lenguaje al momento histórico que representa. En definitiva un estilo claro y directo con gran riqueza del lenguaje y dominio de la técnica que le encumbran como uno de los autores que hay que leer con más interés actualmente, y el único que se atreve a mostrar ese alma con doble personalidad, Dr Jekill y Mr Hyde de la literatura española. Extraordinaria novela, imprescindible en cualquier biblioteca.

LIBROS DE RELATOS
Dinero, mentiras y realismo sucio
Joaquín Leguina: "Tras leer Donde no llegan los sueños, puedo asegurar que Miguel Angel de Rus no va a ir ni al cielo de la derecha ni al cielo de la izquierda, porque es el escritor más descreído que he leído. Eso sí, Donde no llegan los sueños es uno de los libros más divertidos que he leído en mi vida; no se libran ni las instituciones democráticas, ni la Iglesia, ni los periodistas, ni lo gitanos, es un libro verdaderamente nihilista que a la virtud de estar espléndidamente escrito suma un sentido del humor que lo convierten en una pequeña joya"
Lourdes Ortiz: "Miguel Angel de Rus ha conseguido que leas con una sonrisa cosas que te hacen estremecer, que son aunténticas barbaridades, como esos dos relatos sobre los periodistas sedientos de sangre. De Rus hace críticas estremecedoras a la sociedad actual, deshumanizada, va más allá de las críticas más duras, y lo lees sonriendo, aunque cuando acabas pienses, dios mío, lo que acabo de leer. Y eso es un logro, porque está perfectamente escrito, y gracias a su habilidad consigue hacer aceptables cosas terribles."

Anika Lillo: No puedo más que admitir que Miguel Angel de Rus es un buen cuentista, precisamente de los que me gustan a mí. Tiene un toque que a veces parece un doble filo, no tergiversa pero sí insinúa, y a veces juega con sus personajes o el propio lector. Lo que está claro es que bajo muchos de sus cuentos se esconden ácidas e inteligentes críticas al mundo en que vivimos, pero el autor no las cuenta, las fabula de un modo extraordinario. La pantera en la habitación es un cuento genial. Dos ataúdes sombríos es un juego absoluto hacia y con el lector. Magnífico...
Antonio López del Moral: De Rus se ha convertido, además de en el principal editor de borrachos, drogadictos y desahuciados, en un fino y mordaz cronista de la realidad, un novelista original y reconocido, y un estilista finalmente, ironías de la vida, entre Juvenal y Quevedo. A Miguel Ángel de Rus lo que le va es la literatura de munición, la novela como trinchera, y nos muestra el panorama desolado de los que han luchado por algo y han obtenido un empate técnico entre los ideales, las frustraciones y las ganas de mandarlo todo a la mierda. Son maravillosos esos Dos Ataúdes Sombríos, un relato casi gótico, con la tuerca vuelta hacia Henry James, en el que todo se insinúa de forma morbosa. La Verdad, el cuarto, es una narración entre Kafka y Borges, de laberintos y burocracia, con un extraordinario y desasosegante final… Donde No Llegan los Sueños, es algo más que un libro para pasar el rato. Es una obra para pensar, para sentarse, para parar el mundo y bajarse a mirar desde un café, desde una azotea, o, más apropiadamente, desde el jardín umbrío de un frenopático. Es un libro que se mastica, más que leerse, es un libro que se fuma, que te mata al proporcionarte placer.


Sobre Evas

Luis Alberto de Cuenca destacó que "De Rus muestra en EVAS una herencia mitológica, unas raíces culturales, que le hacen equiparable a Valle Inclán o a Juvenal, lo que unido a su forma vanguardista de escribir le convierten en un autor único e irrepetible."
Luis Landero destacó del libro la nouvelle "Patria", una historia de política ficción basada en la posible secesión del País Vasco y el clima de violencia y asesinatos que ello provocaría. Landero afirmó que "Si Patria se publicara como novela independiente, en lugar de hacerlo en un libro de relatos, se convertiría, sin duda, en uno de los más grandes best-sellers de la literatura española". Para Landero, "Sería muy difícil encontrar un escritor con una personalidad literaria tan fuerte como Miguel Angel de Rus".
La Razón. Jesús Rocamora: “Valle Inclán, algo de Sade, De Musset y otros autores de la literatura libertina del S.XVIII… una tradición que se une a su mundo propio, apunta Landero. Todos coinciden en que De Rus representa la contradicción del posmodernismo. (….) Tanto uno como otro (De Cuenca y Landero) señalan la nouvelle Patria como lo más destacado; una fábula de ficción política que se atreve a adelantar el futuro de una región independizada del país al que pertenece, que suda odio y violencia, esa pesadilla orwelliana en la que estamos metidos, dice Landero. Para De Cuenca este relato es una ficción que no lo es tanto y deja al Mein Kampf como una zapatilla rusa al lado de Sabino Arana.”
Alerta. Bárbara Quílez: En Miguel Angel de Rus confluyen corrientes diversas y contradictorias. Está cerca de la literatura libertina del S XVIII, de la fantástica del S.XIX, y de la literatura negra, siempre en conflicto con la sociedad. Evas es un libro con mucha variedad de registros, un relato fantástico. (…) En Evas el lector encontrará ecos de Valle Inclán y de Miguel Espinosa, y una estilización casi grotesca de la realidad, según Landero. Para él se nota enseguida que Miguel Angel de Rus es un autor original, sin prejuicios, que huye de la retórica al uso y de la rutina expresiva. (…) Su escritura es única e irrepetible.”
Cambio 16. Juan Lucio: El autor, siempre comprometido, no pierde ocasión de dar caña a todo lo que se menea, que no es poco en estos tiempos. De Rus es un valiente a la hora de escribir.

Malditos
Luis Alberto de Cuenca: De Rus hace una denuncia de los falsos valores a través de unos personajes modelos reales deformados que satiriza en unos cuentos, con una retórica y una estética narrativa muy personal. Miguel Angel de Rus, hace una obra muy ligada a los clásicos, centrada en una sátira que debería recuperarse, que ha desarrollado en una trayectoria profesional marcada por la originalidad.

Josu Olarte, El correo español del pueblo vasco: En Malditos rinde tributo a grandes escritores olvidados por la cultura de masas y fustiga a la sociedad de las falsas apariencias. (...) Pasa por ser uno de los más cualificados cruzados de una forma tan genuina de hacer una literatura tan afilada como alejada del mercantilismo. (...) Malditos es una colección de relatos ágiles, certeros, esperpénticos y esclarecedores, que vuelvfe a justificar las comparaciones con Quevedo y Juvenal. Inmiseric orde, visionario y siempre divertido.
Diario El Mundo: De Rus hace una literatura muy ligada a los clásicos.
Andrés Fornells: Malditos es uno de los mejores libros que he leído. Se inicia con el relato “Carta tan apócrifa como posible de Auguste Villiers de l´Isle-Adam”. En este relato, Miguel ángel de Rus logra meterse hasta tal punto dentro de la piel del genial escritor francés, que tuve que buscar la portada del libro para convencerme de que no había escrito él, Auguste Villiers, lo que yo estaba leyendo, sino que lo había escrito Miguel Ángel de Rus. A continuación, en todos los demás relatos que completan el libro, reconocí inmediatamente el estilo moderno, ágil, preciso y culto de Miguel Ángel de Rus.

























Luis Landero destacó del libro la nouvelle "Patria", una historia de política ficción: "Si Patria se publicara como novela independiente, en lugar de hacerlo en un libro de relatos, se convertiría, sin duda, en uno de los más grandes best-sellers de la literatura española" (...) "Sería muy difícil encontrar un escritor con una personalidad literaria tan fuerte como Miguel Angel de Rus".





















Luis Alberto de Cuenca destacó de la nouvella Patria "Este relato es una ficción que no lo es tanto y deja al Mein Kampf como una zapatilla rusa al lado de Sabino Aranae."





















Luis Landero destacó de la nouvella Patria "Es una fábula de ficción política que se atreve a adelantar el futuro de una región independizada del país al que pertenece, que suda odio y violencia, esa pesadilla orwelliana en la que estamos metidos."





















Sobre Malditos





















Luis Alberto de Cuenca: "Miguel Angel de Rus ha escrito una obra muy ligada a los clásicos, centrada en una sátira que debería recuperarse. De Rus ha desarrollado una trayectoria profesional marcada por la originalidad.





















Luis Alberto de Cuenca dijo "Malditos es una obra equiparable a la de Borges, Villiers y al mejor Valle Inclán"



























Sobre Putas de Fin de siglo



El cineasta Luis García Berlanga dijo en RNE (hay testigos) "Putas de fin de siglo me ha parecido espléndido, es un libro que se lee con frenesí"



Según José Cavero "Miguel Angel de Rus se situó en la viejísima y muy digna senda de los Juvenal -el crítico de la Roma corrupta, vapuleador de la degradación de la moral y las costumbres- y Quevedo, el gran satirizador,nada menos. "



Para Eduardo Sotillos "Putas de fin de siglo es una obra costumbrista, satírica y muy divertida"


















Cuentos Irreverentes
Diario 16: Es uno de los mejores libros desde la guerra civil. Antonio López del Moral.
Ya: Todo comenzó con una colección de relatos que bajo el título de Cuentos Irreverentes publicó Miguel Angel de Rus. Estas reflexiones urbanas, contemporáneas, críticas sin ser ácidas, decididamente vitales y llenas de devoción por el arte fueron el punto de partida de un grupo de artistas que con el pretexto de la ilustación literaria encontraron que tenían las suficientes cosas en común como para iniciar un proyecto conjunto. El proyecto, que nació como Seis miradas sobre Cuentos Irreverentes, fue apadrinado por el cantante Pedro Guerra
El Mundo: Hace tres meses nació la Generación Irreverente, un grupo de artistas jóvenes (...) que han comenzado a mostrar sus obras inspiradas en el libro Cuentos Irreverentes, del periodista Miguel Angel de Rus.
La Información de Madrid: Liberarse de su posición profesional de informador le permite ser fiel de verdad a la verdad.
Revista Delibros: Es un conjunto de doce relatos sarcásticos por los que desfila una entrañable galería de personajes. (...) Todos ellos sirven al autor para denunciar los pecados capitales del alocado mundo de finales del S.XX.
Cinco Días: Es una obra tragicómica dentro de la más depurada crónica negra.
Juan Van Halen, escritor:  Una extraordinaria obra en la que se ven claras influencias de autores como Boris Vian y Valle-Inclán. Tiene un gran dominio de la sátira y una gran capacidad para la deformación grotesca de la realidad, de tal modo que diría que es el único autor esperpéntico que tenemos en la actualidad.







LA civilización y la nada
PEdro Amorós: Como si del azar se tratase o, tal vez, como si un misterioso hilo estuviese entrelazando nuestro destino, últimamente sólo caen en mis manos libros de “emboscados”, historias de hombres solitarios que huyen de la “civilización”, relatos de escritores que buscan la belleza en paisajes de exilio y ensoñación. A esta estirpe de libros pertenece precisamente La civilización y la nada, un hermoso opúsculo prologado y editado en el número 6 de la colección “Cuadernos del Laberinto” por la escritora Alicia Arés -con la finura, la delicadeza y la excelencia que caracterizan todos sus trabajos-, escrito por Miguel Ángel de Rus –con la elegancia “afrancesada”, la fuerza y la ironía que destilan sus novelas y ensayos- y aderezado –por si fuera poco todo lo anterior- con unas bellas ilustraciones de Marcela Böhm. Señala con acierto A. Arés en el prólogo que los dos relatos que componen La civilización y la nada presentan la vida como “un destierro voluntario hacia la ensoñación”, lo cual lleva implícito un cierto menosprecio del mundo y de los denominados “muertos en vida” que pululan en nuestra deshumanizada civilización, un desprecio más que evidente de la sociedad y la cultura dominantes. Y, efectivamente, cuando el lector se adentra en las páginas de La civilización y la nada, y se deja arrastrar –como no podía ser de otro modo- por la prosa del fabulista y por las historias que está contando, se da cuenta de que De Rus ha optado por la soledad interior, el éxodo, el exilio voluntario de sus personajes hacia “otros espacios” soñados o imaginados (no es casualidad, quizá, que el título del libro responda a una ciudad de acogida de exiliados, Buenos Aires, “frontera sur entre la civilización y la nada”). En Extraña noche en Linares, el primero de los relatos que presenta De Rus, el protagonista abandona Madrid, después de vender su casa, y se instala en Linares llevando como único equipaje el desprecio a los demás y unas cuantas drogas, legales e ilegales. En la vieja casa familiar, el solitario héroe de la historia lleva una vida de eremita, rodeado de música y libros, en dos reducidos espacios que configuran su territorio -el patio y la habitación oeste-, porque lo que pretende es “alejarse del mundo aunque se viviera en él”, de modo que sólo algunos paseos por las viejas minas rompen la rutina cotidiana, hasta que un buen día, adormecido en una de esas minas como consecuencia del efecto de las drogas, tiene un sueño que le traslada a una realidad más brillante: yace con dos mujeres que le enseñan las bellezas de “otro mundo” situado, curiosamente, en la oscuridad de la gruta. Son, además, estas dos hermosas mujeres quienes, al salir de la cueva, al llegar a la luz, muestran al protagonista la verdadera realidad de un pueblo blanco andaluz, con todo su primitivismo y su salvajismo. Es como si De Rus, de forma consciente o inconsciente, le hubiese dado la vuelta al famoso mito de la caverna platónica. Al volver del sueño, al salir definitivamente de la gruta, el protagonista es consciente de que “su visión del mundo” ha cambiado. Ya nada volverá a ser lo mismo según parece apuntar el final de la historia. En Yo fui quien imaginó aquella escena de 451 Fahrenheit, el segundo de los relatos que configuran La civilización y la nada, De Rus ha escrito la historia de un anciano solitario que acude al médico de forma rutinaria porque se le achaca el síndrome de Diógenes, un individuo que a finales de los sesenta “decidió olvidarse del mundo y vivir en la cultura”, que habita en una casa atestada de libros, pasea rutinariamente por el parisino barrio de Saint Germain y se dedica a robar –libros- en las librerías. El relato se inicia con una larga disertación en la que el anciano –casi como si se tratara de un sueño- cuenta al médico su experiencia como ayudante de sonido en la maravillosa película de Truffaut, Fahrenheit 451. El protagonista reconoce complacido haber ideado una de las más famosas escenas de la película: una mujer de edad madura es devorada por las llamas junto a los libros que conformaban su vida, una brillante metáfora que resume el espíritu de la película, a saber, el vacío de una vida sin libros, pues quemados por los bomberos son como cadáveres. Con cada libro muerto, tal como señala De Rus, desaparece una vida, un mito, un mundo. En la segunda parte del relato Yo fui quien imaginó aquella escena de 451 Fahrenheit, el solitario anciano tiene un enfrentamiento con su hijo, una suerte de combate dialéctico entre aquel que sólo desea que le dejen en paz, en su mundo, y aquel que se ampara en las convenciones sociales, en la supuesta locura del “emboscado”, del “otro”, para imponer sus decisiones. Este juego de contrastes -entre pasado y presente, entre lo viejo y lo nuevo, entre “el hombre que sueña” y “el hombre que vive en la realidad”- recorre por entero La civilización y la nada. Y De Rus toma partido. La consecuencia más evidente es una clara tendencia a la crítica de costumbres, un desprecio a las maneras de nuestra civilización, que se instala a modo de inserto en los relatos, pero que se realiza casi siempre sin énfasis, como cuando dice que en Linares “la revolución industrial y la globalización económica habían dejado muertos en vida, desocupados, a los hombres adultos”, o como cuando afirma que las llamas de los libros en Fahrenheit 451 “transmitían el mensaje y denunciaban la quema de libros y cuadros por parte de los nazis, la persecución a los comunistas en Estados Unidos, las bombas atómicas con las que Estados Unidos mató cientos de miles de seres humanos inocentes en Japón, las hogueras de la Inquisición”. Sólo a veces –De Rus no lo puede evitar- la voz del narrador se convierte en un estallido como cuando retrata en pocas líneas el podrido sistema en el que nos movemos: “Nuestros dueños son más inteligentes que nosotros. No hace falta quemar ninguna obra; se corrompe el sistema educativo y asunto arreglado. Hemos convertido a los ciudadanos en siervos satisfechos; se les da los centros comerciales para que vomiten su ocio, restaurantes de comidas basura, miles de películas iguales para adolescentes idiotas, cientos de canales de televisión, y ya no ha nada que quemar…Nadie lee, y si alguien lee, da igual, se ha prostituido la democracia y votan en masa los noventa y nueve asnos en contra del voto del hombre que ha leído. Asunto arreglado. Final”.


Abanderado de un grupo de escritores conocido ya como “generación irreverente”, y que el poeta Luis Alberto de Cuenca ha llegado a comparar con los prerrafaelitas, De Rus nos invita en La civilización y la nada a la ensoñación y a la reflexión a partes iguales. Obsesionado por la falsa verdad instalada en nuestras vidas, por el analfabetismo generalizado, por la pérdida del sentido original y veraz de las cosas, por la búsqueda de la belleza en las historias del pasado, se observa en De Rus un cierto desapego a todo lo que representa el presente. Es como si los personajes necesitasen instalarse en los sueños para poder vivir. Y esos sueños sólo los proporcionan las drogas, el cine, los libros y la música.

Convencido de que la verdadera belleza está escondida, de que la vida es una constante búsqueda, he llegado a la convicción, tal como se dice en el texto, de que “sólo por el arte merece vivir”. Y dicho esto me despido con las palabras de Alicia Arés que cierran el prólogo: “De nuevo con de Rus tenemos que afirmar: Los sueños, solo”.

José Antonio Moliná, escritor y traductor: El opúsculo de Miguel Angel de Rus me ha impresionado hondamente y me hace reflexionar sobre cosas que el libro muestra con claridad (aunque sea metafórica) y que me duele mirarlas y admitirlas.



El nuevo espectro que recorre Europa se llama nihilismo. Vigías atentos, como Jean Paul, apostados en puestos avanzados, anunciaron la llegada de las vanguardias del formidable enemigo. El hecho sobrecogedor de que la oleada no era frenada por dique alguno ("die Wüste wächst", el desierto crece, era el grito de Nietzsche y Jürgen) fue alertado por quienes todavía querían combatir entre las ruinas o tras las líneas. Sin embargo, el tiempo ha acabado dejando un panorama desolador. Ya sólo quedan individuos en retirada, emboscados en repligue, con la guerra perdida, aunque no se rindan. El libro de Miguel Angel de Rus presenta el escaso margen de resistencia de que dispone el individuo que no se ha rendido aún y que conserva la consciencia y el valor para mantener los ojos abiertos, o al menos para querer ver. Las dos historias que cuenta el libro están llenas de referencias cultas, directas e indirectas. Es la obra de un hombre de cultura, de un hombre de letras en una época donde serlo ya no está bien visto, pues los nuevos despotismos tranquilos bajo la apariencia de democracias no toleran que el sacrosanto principio de igualdad por abajo sea vulnerado en manera alguna. Es verdad que las historias que se cuentan son dos auténticas emboscaduras, dos huidas, dos repliegues a los márgenes de la existencia. La Extraña Noche en Linares recuerda en parte a las historias de anacoretas encerrados en sus cuevas rodeados por tremendas aparaciones y me gustaría saber cuáles han sido las fuentes para componer el relato, (¿quizá Las Tentaciones de San Antonio de Flaubert, dado que se deduce que el autor conoce bien la literatura francesa?). Sólo que aquí la alucinación es más verdadera que la realidad. En las profundidades, mediante la catábasis, se llega a la verdad. Al ascender a la superficie, el personaje contempla el doloroso panorama de los restos la civilización y de un mundo agotado. En ese sentido es el mito platónica de la caverna pero subvertido. También en Yo Fui Quien Imaginó Aquella Escena... vemos un emboscado, no simbólico, ni huido a una cueva, sino un emboscado inter homines que se ha refugiado en el universo de la cultura. Resulta clara, desde el título mismo, la deuda con Farenheit 451 (el autor afirma, por tanto, que nuestro mundo es, por comparación, una distopía.) El viejo muere porque no quiere abandonar sus libros.El emboscado es muerto en su refugio, en su madriguera. La mano homicida es carne de su carne. No hay piedad para el emboscado.